domingo, 10 de agosto de 2014

CAPÍTULO 5: Nos vemos en el camino.

Querido diario:
Muchas veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que no lo echamos en falta. Probablemente esto es algo que a mi no me sirve. Yo creía que ya estaba recuperada, a pesar de que hacía tan solo una semana que había tomado la determinación de olvidarme de todo, ya había pasado página, o al menos eso pensaba yo. Las horas aquel día con Kike fueron tan especiales que logró que me evadiese de la realidad. Nuestro encuentro había sido tanto extraño como divertido, o mejor dicho, como bien había apuntado Carla, ''vosotros dos estáis destinados a estar juntos, en todas las películas en las que alguien se encuentra así, acaban viviendo una bonita historia de amor, 'igual que en Canciones para Paula' '' 
Tenía razón, aquel libro nos había marcado de por vida a las dos, nos hizo pensar de otra manera, que a veces no todo sale como esperamos, pero se puede tirar hacia delante, y el destino, de alguna manera o de otra hará que encuentres la felicidad al final del camino. Pero mi pregunta ahora es: ¿Seré yo como Paula? La respuesta es seguramente no. Han ocurrido una serie de sucesos en mi vida que hacen que piense que jamás llegaré a tener una estabilidad con una persona. Y es que aquel día del concierto, ocurrió algo que, al igual a Paula, me cambió la vida.

Esquemas rotos y vuelta a la realidad, a la extrañeza de siempre. Aquella pequeña burbuja que se había creado, o que al menos Ruth pensaba que se había creado, explotó de repente dejándolos a la intemperie, sin protección. Ya no estaban solos, ahora había más gente, pero sólo los ojos de uno. Para ella fue como una puñalada en el corazón, aunque también un aliento de aire fresco. Le hacía daño y sin embargo se sentía bien. El corazón le palpitaba a una velocidad que jamás se podría haber imaginado. Poco a poco el dolor se fue quitando, dejando paso a una alegría inimaginable, a algo que había sentido pocas veces, y que sólo una persona fue capaz de hacer que la sintiese.
Se acercaron, cada vez más. Se alejaron del grupo sin que nadie los observase, ni siquiera sus acompañantes se dieron cuenta de su ausencia. No podían hablar sólo mirarse a los ojos. Probablemente ninguno de los dos sabía que estaban pensando el uno del otro, solo se contemplaban como si jamás lo hubiesen hecho. No hubo besos, no hubo pasión, tan solo sentimientos que flotaban por aquella sala en la que miles de adolescentes cantaban al unísono las canciones del grupo de moda. Pero ellos no escuchaban nada. Ruth pasó de estar en una burbuja con una persona, a estar en otra con alguien que pensó que jamás volvería a ver.

- Si fueses consciente de cuento te he echado de menos y lo culpable que me he sentido todo este tiempo, Raúl...
- La decisión fue de los dos, no fue solo culpa tuya. Pensamos que no nos volveríamos a ver...
- 'Y el destino nos juntó de nuevo'. Eso decías tú siempre.
- Sí. ¿Volverás a Londres? - dijo mientras se acomodaba en uno de los sillones de la parte trasera de la sala, a su lado Ruth también lo hacía.
- En tres semanas estaré de vuelta.
- Y ¿qué tal los estudios?
- Bien, me ha costado pero ya estoy otra vez aquí. En realidad aquello no es como yo me esperaba. Echo de menos muchas cosas de aquí.
- ¿Has encontrado a alguien especial? Quiero decir, ¿hay alguien que ya ha ocupado el lugar que me pertenecía?
- Nadie podrá ocupar nunca tu lugar. Siempre estarás ahí, de alguna manera o de otra. A veces no se necesita estar con alguien para recordarlo durante toda la vida. Hace tan solo unos meses se me hacía imposible la vida sin ti, no creo que haya una sola persona en el planeta tierra que haga que ese sentimiento desaparezca, pasará más gente, tendré más relaciones, y muy probablemente te vea a ti pasear y ser feliz junto a otras personas, pero no quiero que nada ni nadie me haga olvidar aquel tiempo que pasé contigo, puedes entender eso ¿verdad? - Tras unos segundos de silencio y miradas intensas continuó - Y tú ¿has encontrado ya a alguien?
- Sí, he estado con otras chicas, pero ahora mismo no tengo pareja ni nada parecido. No me llenaban como persona.
- ¿Crees que algún día encontraremos a esa persona?
- Yo la tengo justo enfrente de mi.

¿Y qué le podía responder a eso? Se habían echo tanto daño el uno al otro sin desearlo... La decisión que tenía por delante no era fácil, y aún así, lo tenía claro. Quería volver a sentir aquello de hace tan solo unos meses. Le daba igual la distancia, los contratiempos, todo, porque en ese momento, al levantar la vista y mirarle a los ojos se dio cuenta de por qué se había enamorado de él.

Pero, y a pesar de todo eso, sabía que tenía fecha de caducidad, y quien sabe si antes de lo que se esperaba.


No hay comentarios:

Publicar un comentario